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sábado, 24 de septiembre de 2022

Open Banking: Más poder para los usuarios y mejor capacidad para el desarrollo de servicios financieros personalizados

  • Dentro de los próximos 5 años, el Open Banking será un estándar, que acelerará la transformación digital de la banca y brindará experiencias más innovadoras para los usuarios  

 



ROIPRESS / CHILE / BANCA - El Open Banking o “banca abierta” es una tendencia creciente dentro de la industria financiera global que apuesta por la creación de un ecosistema en el que las entidades financieras y los proveedores de servicios financieros pueden intercambiar y ofrecer datos de los usuarios, siempre bajo su previa autorización, para construir soluciones y productos cada vez más personalizadas y acordes a sus necesidades.  


Según el XI Informe de Tendencias en Medios de Pago elaborado por Minsait Payments, la filial de medios de pago de Minsait, una compañía de Indra, el 38% de los especialistas del sector financiero indican que el Open Banking será un estándar en el 2030, lo que implica un impulso de la transformación digital y la aparición de medidas regulatorias que incentivarán su crecimiento en América Latina. Por ello, es importante que las empresas empiecen a adaptar sus modelos de negocio y operación a la banca abierta con el fin de aumentar competitividad, eficiencia y lograr mejores resultados. 

“Mediante herramientas de API (Interfaz de Programación de Aplicaciones, por sus siglas en inglés), Analítica de Datos e Inteligencia Artificial, el Open Banking rentabiliza la información y plantea un nuevo paradigma en la industria financiera porque los clientes serán los dueños de sus datos financieros y no las compañías. Esto significa que el cliente tendrá el poder de movilizarse con rapidez entre las diferentes entidades o prestadores de servicios financieros que le ofrezcan las soluciones más personalizadas a sus necesidades. Ahí reside la preocupación de las empresas del sector que deben prepararse para ser las más atractivas” señaló Bernardo Waissmann, director del Mercado de Servicios Financieros de Minsait en Chile.

En América Latina, México (2018) y Brasil (2019) son los pioneros en incorporar el Open Banking. Por detrás      se encuentran países como Perú, Argentina, Chile y Colombia, que han comenzado mesas de trabajo entre instituciones y reguladores para dictar las normas locales en sus regiones.


Chile hacia el Open Banking 

A nivel nacional, el reciente crecimiento de los valores en créditos que se ha entregado para las pymes por parte de las fintechs ha sido exponencial, hecho que se traduce en miles de transacciones por cientos de millones de dólares al año, debido a esto es que se despertó un interés en la creación de una normativa. El marco regulatorio denominado “Ley Fintech”, proyecto de ley que busca afinar y regular la forma en que interactúan la banca, las fintech y los consumidores, es una apuesta que llevará el innovador formato a funcionar con gobernanza bajo protocolos competitivos y transparentes en pro de la seguridad e inclusión financiera. Este era un paso de suma importancia con mira en que se establezcan los estándares y protocolos de seguridad que el sector necesita, con la mejor definición por parte del Estado, para que estos mecanismos financieros, brinde a sus clientes un servicio de excelencia que proteja sus datos y les permita hacer uso habitual en sus actividades financieras, con todas las garantías y beneficios que este tipo de productos ofrecen.

El proyecto de ley se encuentra aprobado desde principio de Mayo del año en curso, y aunque, durante Junio, se presentaron una serie de cuestionamientos por parte de senadores, se espera que durante este año comience a implementarse a lo largo de todo el país.


          

Los beneficios del Open Banking 

Como modelo colaborativo y naciente paradigma, el Open Banking ofrece múltiples beneficios tanto a empresas como a los usuarios. En cuanto a las entidades financieras y operadores de servicios financieros, les será posible crear nuevos canales y productos para alcanzar más clientes, disponer de mejor información para tomar decisiones de mercado, innovar para encontrar mecanismos de monetización de la información y lograr un mayor nivel de interconexión con otros actores del sistema.

Desde la perspectiva del usuario, el principal beneficio es el empoderamiento y la transparencia en el manejo de los datos gracias a que bajo este modelo la persona es dueña de la información financiera, lo que le permite navegar con libertad entre las diferentes opciones y escoger la que más se ajusta a su necesidad. En ese sentido, el usuario gozará de un mercado más competitivo que se esfuerza por entender su situación particular para diseñar y ofrecer soluciones financieras a la medida de sus requerimientos y expectativas y que motiven a iniciar procesos de portabilidad. 

“Con este nuevo paradigma el usuario asume un rol mucho más importante y entra a formar parte crucial en el proceso de toma de decisión de la industria financiera, lo que es un incentivo para que los diferentes actores financieros generen sinergias con el fin de ofrecer servicios atractivos que les permitan destacar y capturar a un mayor número de clientes. Para el caso de América Latina, alcanzar el potencial del Open Banking implica desarrollar una cultura de apertura de la información que brinde la confianza a empresas y usuarios” explicó Bernardo Waissmann, director del Mercado de Servicios Financieros de Minsait en Chile. 


Las claves para avanzar hacia el nuevo paradigma 

Desde su irrupción en Reino Unido hace algunos años, el Open Banking ha generado grandes expectativas por las numerosas oportunidades que plantea para potenciar el sistema financiero, y su capacidad aumentar su capacidad para elevar los índices de inclusión financiera o bancarización, que son indicadores con gran impacto social y económico. No obstante, la plena incorporación de las soluciones tecnológicas que dan vida a este modelo colaborativo implica: 

    Debe haber un cambio en la forma de entender el funcionamiento del sector financiero, lo que supone pasar de la noción de “resguardo de datos transaccionales” a “apertura de datos para más oportunidades de negocio”. Este cambio incentivará a los actores bancarios a crear servicios más innovadores, pero ante todo a ofrecer productos más simples y fáciles de adquirir. 

    El Open Banking es un modelo de beneficio común que eleva la competencia e impulsa la construcción de alianzas para abrir puertas para nuevos modelos de negocio, tanto para el ciudadano como para las compañías financieras a nivel de operaciones.  

    Un marco normativo acertado. A nivel mundial, la regulación sobre el acceso a datos y cuentas de clientes se ha implementado a diferentes ritmos y alcances. En Europa la regulación ya está vigente a través de la conocida PSD2. En el caso de México, recientemente se aprobó y en Brasil se está diseñando un marco normativo con todas las instituciones involucradas. Se espera que más países de América Latina pronto tenga una ley de Open Banking. 





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